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viernes, 3 de octubre de 2014

REFORMAS LABORALES HIC ET NUNC. AQUI Y AHORA.

En los últimos días, hemos sido testigos de una nueva arremetida de reducidos pero influyentes grupos de poder, que en esta ocasión apuntan sus críticas a la Reforma Laboral. Sostienen que su implementación acarrearía incertidumbre entre el empresariado en un contexto mediado por la desaceleración económica y que, por tanto, atentaría contra la estabilidad y el empleo.

Los argumentos para retardar el momento de las reformas laborales son, básicamente, siempre los mismos. En tiempos de bonanza, se afirma que no es necesario cambiar. En tiempos de crisis, se sostiene que el cambio es un riesgo demasiado alto.

Los trabajadores de Chile necesitan y merecen una reforma que les otorgue las garantías y certezas que por mucho tiempo han esperado y que, por distintas razones, siempre han visto postergadas. Sus logros en el tiempo han costado esfuerzos, sacrificios y vidas.
Han pasado décadas, y si bien Chile ha experimentado cambios importantes en el trato laboral, la deuda con los trabajadores sigue arrojando un saldo impago.

Si el país quiere ponerse al día con sus trabajadores, es imperativo quebrar el status quo que favorece a quienes controlan las empresas y administran el funcionamiento de la sociedad de mercado, pero que –explícita o soterradamente- perjudica a la enorme clase trabajadora.

La opinión de los grupos de poder en la discusión de la reforma laboral, anticipando un catálogo de efectos negativos tas vasto como irreal, pretende instalar la idea de que si les afecta a ellos, nos afecta a todos, y que la Reforma Laboral es la nueva gran amenaza para el país. El costo de mantener las cosas tal y como están deben pagarlo, una vez más los trabajadores.

La Reforma Laboral no tiene por propósito remover de modo violento las estructuras sociales, ni poner en una situación de injusticia a los grandes empresarios. Por el contrario, se trata de un ejercicio de nuestra vida democrática encauzada a través de mecanismos institucionales y no por la presión de una minoría alineada con la defensa de los intereses de los poderosos de siempre.

Es comprensible que exista cierta inquietud ante los cambios. Las reformas tienen por propósito modificar el orden de las cosas, y sin duda en este proceso habrá quienes vean sus intereses particulares afectados.

Muy distinto, y lamentable, es que se quiera generar la percepción de que la Reforma Laboral atenta contra el empleo y la estabilidad económica y que pondrá en entredicho el funcionamiento del país.

Chile no puede seguir aceptando que algunos privilegiados tranquen la puerta con el pie, para impedir la generación de una sociedad más inclusiva y democrática. La voluntad política debe ser la expresión de lo que ha pedido el país. Hay un solo momento para hacer las reformas que el país necesita. Hic et nunc. Aquí y ahora.

Rabindranath Quinteros Lara
Senador de la República
http://quinterossenador.cl/

Columna publicada en El Ciudadano, 24 de septiembre de 2014.

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